El Futuro de la Central Nuclear de Almaraz en la Mira de Bruselas
El cierre de la central nuclear de Almaraz, previsto para 2027, ha dejado de ser solo un asunto nacional y ha captado la atención del Parlamento Europeo. La Comisión de Peticiones ha manifestado su preocupación ante las posibles repercusiones del apagado de esta instalación en la región de Extremadura. En un documento resultante de una visita a la región, se sugirió reconsiderar la decisión, lo cual, aunque no es vinculante, aumenta la presión sobre un calendario que parecía inalterable.
Las dos unidades de la central tienen fechas específicas para su cierre: la primera el 1 de noviembre de 2027, y la segunda el 31 de octubre de 2028. Sin embargo, ya se ha presentado una solicitud para extender su funcionamiento hasta junio de 2030, lo que ha generado un intenso debate en Bruselas y en la política local de Extremadura. Eurodiputados que visitaron la planta en febrero de 2026 concluyeron que el cierre afecta no solo a la energía, sino también a los aspectos territoriales, económicos y sociales de una región ya golpeada por dificultades estructurales.
Desde una perspectiva europea, el borrador del documento señala que la energía nuclear se considera una opción transitoria válida para afrontar el cambio climático, cuestionando la idoneidad del calendario original ante la inestabilidad de las fuentes renovables y la falta de capacidad de almacenamiento.
En el ámbito local, Almaraz es un pilar económico y de empleo crucial, lo que ha llevado a la intervención de Bruselas. La misión europea advirtió que el cierre podría acentuar los riesgos demográficos y económicos, instando además a una diversificación económica que faciliten una transición energética justa. Esta alarma ha generado una plataforma ciudadana que ha elevado la discusión hasta la Eurocámara, internacionalizando el debate.
La política regional en Extremadura ha tenido sus propios cambios significativos. El nuevo acuerdo entre el PP y Vox incluye como uno de sus objetivos garantizar la continuidad de Almaraz y reducir gradualmente la ecotasa autonómica sobre su producción energética. Esto convierte la permanencia de la central nuclear en un compromiso político de largo plazo.
Dadas estas circunstancias, el plan original de cierre acordado en 2019 ya no parece definitivo. La solicitud de prórroga, sumada a la presión europea y al reciente acuerdo político en la región, mantiene el debate muy activo y abierto. Aunque el Gobierno español no ha cambiado oficialmente el calendario, las presiones internas y externas complican una decisión que, hace poco, parecía ser solo un trámite administrativo.
Para más información, puedes consultar el artículo completo en Bruselas Reabre el Debate sobre Almaraz y Dificulta el Cierre Programado para 2027.





