El conocido humorista Javier Cansado ha sido el encargado de inaugurar las fiestas de San Julián en Cuenca con un pregon lleno de humor y surrealismo. Debido a las fuertes lluvias que azotaron la ciudad, el evento tuvo que trasladarse al Auditorio de Cuenca.
En su discurso, Cansado hizo una divertida comparación entre las etapas de su relación con Cuenca y los estilos pictóricos de Picasso. Recordó su infancia en la ciudad, donde su familia se mudó cuando su abuelo fue destinado allí como funcionario del Estado. Narró anécdotas de su niñez, como pescar cangrejos en el río Júcar y exagerar ante sus compañeros sobre la magnitud del mismo río.
El humorista también habló sobre la etapa «negra» en la que estuvo alejado de la ciudad durante más de veinte años, concentrado en su carrera y en su amistad con Faemino y Antonio Resines. Sin embargo, al regresar hace una década, se encontró con una Cuenca renovada y prometió disfrutar de churros en cada visita, aunque confesó que aún no ha escalado el Cerro Socorro.
Para finalizar, Cansado reveló que ha comenzado una nueva etapa en su relación con la ciudad, la etapa cubista, inspirada por una curiosa conversación con un águila que hablaba en subjuntivo mientras montaba en bicicleta hacia Palomera.
En definitiva, Javier Cansado logró arrancar risas y complicidades en un pregón lleno de humor y fantasía, dejando a los conquenses con una sonrisa en el rostro y recordandoles «no os fiéis nunca de un águila que utiliza el subjuntivo ni de lo que os cuenta un cómico madrileño».





