Catedral de Cuenca desvela palacio quincentenario sobre capilla destinada a museo de tejidos

Descubren una antigua estancia palaciega en la Catedral de Cuenca con más de 500 años de historia

Los continuos trabajos arqueológicos en la Catedral de Cuenca han revelado una parte de su historia oculta con el redescubrimiento de una antigua estancia palaciega sobre la Capilla de los Caballeros, la cual data de hace más de 500 años. José María Albares, director de la catedral, tiene como objetivo convertir este espacio en un museo para exhibir los valiosos tejidos y textiles que posee la iglesia, datados desde el siglo XV.

Miguel Ángel Albares, responsable de recuperar espacios dentro de la catedral, señala que cada restauración se traduce en un aumento significativo del número de visitantes. El proyecto, llamado ‘La Casa de los Capellanes’, pretende convertirse en un museo de tejidos, y el director sueña con poder rehabilitar completamente el lugar para que los visitantes puedan apreciar la riqueza textil conservada.

Sin embargo, los recursos financieros actuales del templo están destinados a la reconstrucción de las cubiertas del claustro, lo que dificulta la financiación de otras iniciativas sin ayuda externa. Por ello, José María Albares hace un llamamiento a posibles apoyos institucionales para acelerar los planes de restauración y apertura al público.

La Catedral de Cuenca sigue explorando nuevos espacios para ofrecer distintas perspectivas a los visitantes, como la apertura de un paso por el triforio. Descubrimientos recientes, como una tabla del siglo XVIII dedicada a San Julián, durante procedimientos de restauración, indican que la catedral podría guardar más secretos aún por descubrir.

El arqueólogo de la catedral, Santiago David Domínguez, destaca que la Capilla de los Caballeros fue inaugurada en el siglo XIII y renovada en los siglos XV y XVI junto con la estancia palaciega. Esta última, ordenada por Luis Carrillo de Albornoz, contaba con estancias privadas lujosas y techos artesonados de madera noble con valiosas policromías y pinturas.

Domínguez menciona que estas habitaciones eran un símbolo de poder y estatus de la familia, tanto político como eclesiástico. Tras caer en desuso, los muros de la estancia se convirtieron en lienzos para grafitis e inscripciones, que ahora son objeto de estudio.

La restauración de este espacio implica no solo una obra significativa, sino también una intensa investigación arqueológica para comprender su construcción y uso a lo largo de la historia. Con la vista puesta en el futuro, los responsables de la Catedral de Cuenca esperan poder revelar y compartir estos tesoros con el mundo.

Fuente: Herencia (Ciudad Real). Diario de información en el corazón de la mancha.

Scroll al inicio