La localidad de Cuerva celebrará unas jornadas culturales en noviembre para destacar el legado de Luis Tristán y recordar su historia posguerra. En medio de los oscuros años de la Guerra Civil española, muchas obras de arte fueron perdidas o destruidas, pero «La última cena» de Luis Tristán se salvó gracias al coraje de un vecino de Cuerva.
Durante el conflicto, un comerciante local organizó un plan arriesgado para salvar el lienzo, instruyendo a niños para que cortaran la obra en pedazos y la escondieran en Gálvez. Años después, los fragmentos fueron restaurados y devueltos a su lugar original en la Capilla de las Reliquias de la iglesia de Santiago Apóstol en Cuerva.
En honor al 400 aniversario de la muerte de Tristán, el municipio de Cuerva ha organizado estas jornadas conmemorativas del 8 al 16 de noviembre. La alcaldesa, Montse Rojas, y la portavoz de la Diputación de Toledo, Soledad de Frutos, presentaron las actividades culturales que incluirán la exposición de una reinterpretación de «La última cena» por estudiantes locales y una charla coloquio sobre la historia de la obra.
Además, se destacará el significativo pago que la localidad realizó por la obra en 1620, así como una propuesta culinaria para los visitantes que destaca la gastronomía local. La portavoz del gobierno provincial resaltó la importancia de visibilizar los tesoros artísticos de pequeños municipios como Cuerva para impulsar el turismo y la economía local.
En resumen, estas jornadas no solo rendirán homenaje a Luis Tristán, sino que también ayudarán a recuperar la memoria cultural de Cuerva, haciendo que el arte y la historia sean parte integral de su presente y futuro. Puedes encontrar más información sobre el evento en el artículo publicado en herencia.net.





