“Al fin y al
cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
Eduardo Galeano
En
el pasado mes de noviembre presentamos al Pleno, para su aprobación inicial,
una Ordenanza de Convivencia para la ciudad de Puertollano, con la finalidad de
dotar a nuestro municipio de una herramienta que contribuya al buen convivir de
todas y todos los puertollanenses. Este 2 de febrero con
su publicación en el BOP, nuestra ordenanza entraba en vigor, con lo que todos
los vecinos y vecinas de nuestra ciudad damos un importante paso en
convivencia.
Por
esta razón merece la pena que reflexionemos y analicemos qué supone y supondrá
esta norma.
CONVIVIR: Vivir o habitar con otro u
otros en el mismo lugar. Aprender a vivir en paz.
Esta
Ordenanza era tanto una demanda ciudadana como un compromiso del equipo de
Gobierno, que tiene como objeto ofrecer un importante recurso para ayudar a entender,
respetar y preservar el espacio público como un lugar de encuentro, porque
convivir es aumentar las alegrías y disminuir las asperezas de la vida en
común. Porque convivir es que las
personas pueden desarrollar su libertad con pleno respeto a la dignidad y a los
derechos de los demás.
CIVISMO: base para vivir juntos con
dignidad y prosperidad, cohesión de las personas.
CONVIVENCIA, es la capacidad de
interrelacionarnos entre nosotros bajo normas de civismo, son las reglas que
rigen la coexistencia de las personas de una sociedad en el marco del respeto
mutuo, la igualdad, la cortesía, la educación, para alcanzar una convivencia
pacífica y armónica, en libertad, equidad y orden. Convivir para no
desnaturalizar la igualdad, para fomentar el dialogo y la tolerancia.
A
través de esta reglamentación, buscamos realizar un ejercicio de corresponsabilización con la ciudadanía
de Puertollano, una Ordenanza fundamentada en la autoridad, pero sobre todo en
la confianza, consiguiendo así una herramienta útil y capaz de equilibrar las
normas básicas de convivencia, con el fin de prevenir los conflictos de la vida
cotidiana, buscar soluciones rápidas y efectivas para intervenir contra las
actuaciones poco adecuadas, incívicas o ilícitas que suponen un detrimento en
la calidad de vida de la ciudadanía.
Consta de 143
Artículos y un anexo
en los que se recogen y regulan derechos y obligaciones, conductas en el
espacio público, el uso que hacemos de este, así como de los elementos e
instalaciones que lo integran. Regulación de actos públicos, consumo de
alcohol, mendicidad, limpieza, ruidos, pirotecnia, recogida de residuos y
materiales, ofrecimiento de servicios sexuales, acoso callejero y la
colaboración ciudadana a través de los Agentes de las Brigadas Cívicas.
El
documento recoge sanciones leves que supondrán multas desde 90 a 750 euros,
sanciones graves con multa desde 750,01 a 1.500 euros y muy graves que serán
sancionadas con multa de 1.500,01 hasta 3.000 euros.
Con
un fin de educación y resocialización y para entender que esta Ordenanza no
tiene un fin recaudatorio, si no pedagógico, se ofrece como alternativa a las
sanciones económicas, la prestación de servicios
en beneficio de la comunidad.
Decía
Mafalda: “para convivir con la gente es importante la comprensión y el respeto
además de no creer que uno es mejor que nadie”.
Y
es que en algunas ocasiones este objetivo, el convivir, se ve amenazado por
algunas actuaciones incívicas que se
manifiestan, en daños en el patrimonio público, que es de todos y todas. Esto
supone unos gastos de reparación cuantiosos, que se podrían destinar a otras
finalidades en favor de la convivencia y no en subsanarla. Estos gastos los sufragamos entre todos y
todas. Por esto es necesario disponer de
una normativa en forma de ordenanza que defina las conductas no apropiadas que
degradan la ciudad y deterioran la calidad de vida de los vecinos y las
vecinas, en definitiva, que altera la paz social.
Están
vigentes ya por tanto unas normas de convivencia de esa que practicamos la
inmensa mayoría de nosotros y nosotras, de esa que ejerce la buena ciudadanía,
una ordenanza como punto de eje y de encuentro para la ciudad de Puertollano. Para
primar la cultura ciudadana, ya que aprender a vivir con los demás es de una
importancia vital. Una Ordenanza como
marco de una ciudad más amable, más
armoniosa, más segura, más limpia.
Por
último resaltar que esta es la Ordenanza
de la participación, ya que hemos abierto su redacción a la ciudadanía, a
través de sugerencias, propuestas y aportaciones que una veintena de ciudadanos
y ciudadanas nos han hecho llegar a través de la página web o correo
electrónico; pero también, nos ha servido para practicar la convivencia en
mesas y reuniones con 19 colectivos, asociaciones, entidades representantes de
la ciudad, y de los jóvenes, así como con técnicos de 7 departamentos
municipales. Desde la Concejalía de Igualdad se ha trabajado la Ordenanza desde
la perspectiva de género y se nos ha asesorado sobre el uso del lenguaje
inclusivo.
Especial
mención quiero hacer a los grupos políticos municipales por su gran implicación y
su consciencia de la importancia del tema que hemos trabajamos conjuntamente. A todos ellos, a todas ellas. Gracias.
También,
quiero hacer mención Antonio Fernández,
Inspector Jefe de la Policía Local, figura fundamental de esta norma, por su
trabajo, su disponibilidad y su confianza. Él y la Policía Local, con su
actitud diaria practican la buena convivencia.
En
definitiva, debemos congratularnos por disponer de esta ordenanza de
convivencia, nacida desde la participación, y que será el marco que propiciará
una mejor calidad de vida, impulsando la cultura ciudadana, buscando el
equilibrio desde el entendimiento y el respeto al espacio público, para
conseguir así entro todos y todas, un Puertollano mucho mejor.
Ana Belén
Mazarro Torres
Concejala de
Seguridad del Ayuntamiento de Puertollano
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