Herencia

Perlé desde Tailandia reanuda su quehacer aventurero

Del Lunes, 18 de Junio de 2018 al Domingo, 24 de Junio  de  2018

“Las cartas que escribimos y que nos devuelven
por no hallar el destinatario
son las que nos traen mejor contestación,
porque no hay ni que abrir el sobre
 para saber lo que dicen”.
“Gregerías”.  Ramón Gómez de la Serna

Mi última crónica te dejó, amigo Elías, en la capital tailandensa en vísperas de la celebración de tu 27 cumpleaños.

Es el actual Reino de Tailandia heredero de la antigua Siam, aunque este enclave ha sufrido diferentes cambios en su nombre a lo largo del pasado siglo XX. Así el nombre de Sian fue cambiado por primera vez en 1939 por Prathet Thai (“país de la gente libre”), posteriormente se volvió a usar por unos años el nombre de Siam  y nuevamente en 1949  volvió a denominarse Prathet Thai.

Los thai son el nombre del grupo étnico mayoritario en este país y esta etnia encontró su libertad hace más de dos milenios, al llegar a esta región huyendo de los chino. Al traducirse al inglés Prathet Thai pasó a ser denominado como Thailand  (‘Tierra de los Thai’) y de ahí al término castellano de Tailandia. ?

Actulamente la población del país es fundamentalmente del grupo thai, exisitiendo un 14% de origen chino, un 3% de origen malayo y un resto perteneciente a grupos minoritarios (Mons, Jemer y varias tribus de las Colinas). La principal religión del país es el budismo.

Hace unos 3.000 años lo que actualmente es Tailandia fue ocupado por los pueblos australoasiáticos mon y jemer, hasta que poco antes de nuestra era los tai empezaron su emigración desde el norte.

Las potencias europeas comienzan a establecer contactos con Tailandia a partir del siglo XVI. En 1609 los Países Bajos iniciaron relaciones con el Reino de Ayutthaya, poco después los británicos no tardaron en seguir los pasos de los neerlandeses. La era actual (Ratthanakosin) de la Historia de Tailandia empieza en 1782, durante el reinado de Rama I el Grande, de la dinastía Chakri, quien establece la capital de Siam en Bangkok.

A pesar de la presión europea, Tailandia es el único país del Sudeste Asiático que nunca ha sido colonizado por una potencia europea. La explicación principal de este hecho es que, durante todo el siglo XIX, el país contó con una larga sucesión de hábiles gobernantes, quienes demostraron una enorme capacidad para utilizar en su beneficio la rivalidad existente en la zona entre Francia y el Reino Unido.

En 1932, tras un golpe de Estado con una sangrienta revuelta que involucró a oficiales militares, se puso fin a la monarquía absoluta y se llevó al país a las primeras elecciones parlamentarias de su Historia. Durante la Segunda Guerra Mundial el país se alía con Japón. Tras la derrota de los japoneses y el fin de la guerra, Tailandia se realinea, convirtiéndose en aliado de los Estados Unidos.

En 1973 y 1976 los militares dispararon contra manifestaciones estudiantiles y mataron a cientos de personas, en el contexto de acciones defendidas como una lucha contra una supuesta “infiltración comunista” y para proteger la soberanía tailandesa. Con el tiempo, los motivos alegados por los militares para sus intervenciones fueron rechazados y sus golpes de estado empezaron a ser vistos cada vez más como un método de estos para controlar el poder civil. Así, desde el inicio de la Guerra Fría y hasta la década de 1980, Tailandia permanece como un país políticamente inestable. Durante este período se produce una sucesión de cambios de gobierno a consecuencia de sendos golpes de Estado. Tras superar dicho periodo, el país se configura, a partir del último golpe militar de 1991, como una democracia participativa moderna.

Tailandia experimentó un rápido crecimiento económico entre 1985 y 1996 aunque en 1997 el país fue castigado con dureza por la crisis financiera asiática. Hoy en día es un país recientemente industrializado y un gran exportador. El turismo también contribuye significativamente a la economía nacional.

Tras un terremoto en 2004 un cruento tsunami golpeó la costa tailandesa y las trágicas imágenes fueron conocidas en todo el mundo.

Y estando en Bangkok, la capital de la antigua Siam, celebras tus 27 primaveras.

“27 años… un 27 de Mayo… tras pedalear 27 países”.

Y pasas unos días inolvidables festejando tan inolvidable efeméride.

Hasta el 15 de Junio disfrutando de una visita entrañable y conociendo la idiosincrasia de la sociedad tailandesa.

Fechas íntimas de las que he sido partícipe y de las que guardo reflexiones, documentos gráficos y audios que espero paladear  contigo en un futuro cada vez más próximo cuando finalice tu aventura perleriana.

La capital tailandesa Bangkok significa «aldea de la ciruela silvestre”, fue en sus inicios  un pequeño puesto de comercio en la desembocadura del río Chao Phraya. Llegó al primer plano de Siam cuando recibió el estatus de ciudad capital en 1768.  Durante los últimos doscientos años, Bangkok ha crecido hasta llegar a ser el centro político, social y económico no sólo de Tailandia, sino de Indochina y el Sudeste asiático. Su influencia en el arte, la política, moda, educación y entretenimiento, así como en los negocios, le ha proporcionado a Bangkok el estatus de ciudad global, con una población de 8,5 millones de habitantes mientras que su área metropolitana alcanza más de 12 millones de habitantes.

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¡Qué placer es ver una muestra de nuestra cultura al otro lado del mundo! Me llega un audio tuyo donde en el corazón de la histórica Siam están leyendo el Quijote. Lo hacen en bengalí, el sexto idioma más hablado del mundo. Es impresionante reconocer entre tantos vocablos inteligibles ese “quichote” al que hacen referencia que porta sentires manchegos a lugares tan recónditos.

Perlé por el mundo. Etapas 399, 400 y 401.

El 18 de Junio reinicias tu marcha junto a tu inseparable Penélope. Tras unos días con una grata compañía junto a ti, de nuevo la soledad del caballero aventurero se cierne, pero tu ánimo y predisposición, demostrados a raudales a lo largo de casi dos años de devenir perleriano, te dan las fuerzas para continuar el viaje.

La vuelta a la aventura te trae episodios recurrentes sobre la burocracia de los diferentes países. Pese a tener tu pasaporte en regla sellado por el gobierno tailandés, para salir del país has tenido que llevar a cabo una serie de trámites que incluían una carta de la embajada española. Iniciada tu ruta has tenido que volver al centro urbano para acudir a edificio diplomático español. Como has podido comprobar casi todo el funcionariado tailandés está compuesto por militares. Quizá haya que poner en entredicho el sistema parlamentario de la monarquía de este país, a lo que podríamos unir la campaña de “marketing” de la imagen del rey con millares de fotografías, murales y estatuas por todos los rincones de esta nación.

Parece ser que la visión medieval del rey como un enviado divino sigue estando vigente por aquellos lares.

Tres jornadas hasta llegar a la frontera con Camboya pedaleando a través de una infinita llanura. Las noches las pasas en templos budistas que están diseminados por todo el recorrido y donde, como no, tu don de gentes queda patente con los lugareños que escuchan asombrados los detalles de la aventura del aventurero caballero manchego.

Atraviesas la ciudad de Chachoengsao, a las orillas del río Bang Pakong. En idioma Jemer, el nombre de este enclave quiere decir “canal profundo”.

Tras doscientos kilómetros de marcha en estas tres jornadas llegas a la frontera en Tarat Rongkue.

Perlé por el mundo. Etapas 402, 403, 404 y 405.

Y una nueva frontera en tu recorrido, un nuevo país a la mochila patrimonial del Perlé herenciano.

Pasas al Reino de Camboya que ocupa principalmente la gran planicie del río Mekong la cual está cerrada al norte por los Montes Dangrek y al sur por los Montes Cardamomo y Elefante que la separa de la costa. Un país que durante siglos ha subsistido gracias a la agricultura pero que está experimentando un rápido crecimiento económico en el cual el turismo juega un papel revitalizador, especialmente por haber sido el centro del antiguo Imperio Jemer que se extendió entre el siglo X y XIV en gran parte de la Península Indochina y cuyos restos más espléndidos son los Templos de Angkor.

Es un país crisol de culturas donde la gente es muy amable y sencilla. Como su religión mayoritaria es el budismo theravada, comparte una gran similitud cultural con sus vecinos Tailandia y Laos, así como una gran integración regional y cultural con el sur de Vietnam.

Tu primer enclave camboyano por el que transitas es Poipet.  Su importancia radica en que es el principal puente internacional del país con Tailandia, el primer puerto seco por donde ingresan las principales importaciones y exportaciones por tierra.

La historia de Poipet es corta. La primera vez que aparece en los anales del país fue en 1975, tras la caída de Phnom Penh (capital del país) ante las fuerzas de los Jemeres rojos. Los extranjeros fueron entonces reunidos en la embajada francesa y después conducidos en grupos, sin distinciones de nacionalidad, hasta este punto, que era una región forestal. Allí fueron expulsados hacia Tailandia.

Con la invasión vietamita en 1979, Poipet vuelve se convirtió en el escenario de batallas y en una zona vecina de los campos de refugiados camboyanos en la vecina provincia tailandesa de Sa Kaeo. Poipet fue también un importante punto de compra de armas.

Después de los tratados de paz, el lugar se convirtió en santuario de los Jemeres rojos y por algunos años tuvo su propia independencia. Después de las firmas de paz entre los restantes Jemeres rojos y el gobierno legítimo, Poipet empezó a consagrarse como el primer puente internacional del país.

Los problemas sociales de esta zona se centran sobre todo en la niñez y en la mujer. La emigración ilegal hacia Tailandia es pan cotidiano y entre los emigrantes los niños son la nota principal. Los niños son integrados entonces en una red de tráfico humano y son obligados a trabajar en Tailandia como mendigos, vendedores en las calles y prostitución. La situación de pobreza en la región y el bajo nivel académico (70% de analfabetismo), hacen que ocurran casos como que sean los mismos padres quienes venden o alquilan a sus hijos.

Te diriges hacia la region de Angkor atravesando de forma vertiginosa los distritos de Cu Chrov, Preah Netr, Kralanh.

Llegas a la ciudad de Siem Reap y ante ti se abre el magestusos enclave de Angkor que alojó las sucesivas capitales del Imperio jemer durante su época de esplendor. El denominado Imperio angkoriano? dominó el sureste asiático, desde el Mar de China hasta el Golfo de Bengala, entre los siglos IX y XV de nuestra era. Sus monumentos y templos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1992.2

El primer templo de la zona fue el Preah Ko, de finales del siglo IX, edificado en honor al rey Jayavarman II. Entre los años 889 y 915, el rey Yasovarman I establece la capital en la ciudad de Yashodarapura7? (en sánscrito: “ciudad sagrada”), y junto a ella se edificará siglos más tarde Angkor Wat, el templo más importante de Angkor, erigido por Suryavarman II a principios del siglo XII y convertido en icono de la cultura Camboyana.

En la zona de Angkor hay contabilizados un total de 910 monumentos.

Por supuesto no podía faltar la visita de nuestro perlé herencia a Angkor Wat, que es el templo hinduista más grande y también el mejor conservado de los que integran el asentamiento de Angkor. Está considerado como la mayor estructura religiosa jamás construida? y uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo.

Desde su construcción a principios del siglo XII fue el centro político y religioso del imperio. El recinto —entre cuyos muros se ha calculado que vivían una 20 mil personas—,? cumplía las funciones de templo principal, y albergaba además el palacio real.

Dedicado inicialmente al dios Vishnú,? arquitectónicamente el templo combina la tipología hinduista del templo-monte —representando el Monte Meru, morada de los dioses— con la tipología de galerías propia de períodos posteriores.

Angkor Wat se ha convertido en un símbolo de Camboya, hasta el punto de figurar en la bandera de su país.

Desde que empezó el mundial de fútbol compartimos algunas reflexiones, pero me sorprendió sobremanera que el domingo 1 de julio recibiera un audio tuyo comentándome de tus nervios pues estabas viendo en Angkor el partido de fútbol entre Rusia y España. Nos conjuramos en la distancia pero, como es obvio, el final no fue el deseado.

Nos encontramos a unos días del 10 de julio, fecha en la que hace dos años abandonaste tu Herencia natal para iniciar una aventura, bendita locura, hasta llegar al otro extremo del planeta. Vietnam a la vista y tus ánimos intactos con ese pasaporte nuevo preparado para repletarse de kilómetros.

Un fuerte abrazo, amigo Elías.

 

 

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