Ciudad Real

El georradar detecta estructuras que aumentan la importancia del Yacimiento Íbero de Alarcos

La aplicación del georradar en el Yacimiento Íbero de Alarcos en Ciudad Real ha permitido detectar los restos bajo tierra de estructuras de entre el siglo VI a.C. y el siglo I d.C., entre el poblado excavado y el santuario íbero de Alarcos. El Ayuntamiento de Ciudad Real ha financiado esta prospección geofísica, que según la Catedrática de Historia Medieval de la Universidad Complutense de Madrid, Teresa Chapa, ha permitido conocer cómo “toda la zona entre el antiguo poblado íbero y el el Santuario estaba urbanizada y estaba organizada conforme a calles y viales empedrados en la zona del santuario”.

La aplicación del georradar en el Yacimiento Íbero de Alarcos en Ciudad Real ha permitido detectar los restos bajo tierra de estructuras de entre el siglo VI a.C. y el siglo I d.C., entre el poblado excavado y el santuario íbero de Alarcos. El Ayuntamiento de Ciudad Real ha financiado esta prospección geofísica, que según la Catedrática de Historia Medieval de la Universidad Complutense de Madrid, Teresa Chapa, ha permitido conocer cómo “toda la zona entre el antiguo poblado íbero y el el Santuario estaba urbanizada y estaba organizada conforme a calles y viales empedrados en la zona del santuario”.

Chapa afirma que los resultados de esta investigación apuntan a que “la estructura del santuario ibérico enlazaba con el antiguo poblado en esta zona, y que las estructuras del santuario son más y más importantes de las que podemos ver en la zona excavada”. La investigadora considera que esta zona “tenía una relevancia urbanística mayor de lo que hoy en día puede apreciarse”.

El Ayuntamiento encargó al Centro de Asistencia a la Investigación de Arqueometría y Análisis Arqueológico de la Universidad Complutense de Madrid realizar una campaña de prospección con georradar 3D en una zona del yacimiento de Alarcos, con el objetivo de determinar la existencia de estructuras antiguas y su distribución en el subsuelo.

En la presentación esta tarde de los resultados en el Museo Manuel López-Villaseñor, la directora de la excavación, Macarena Fernández, afirmaba que gracias a esta técnica, en poco tiempo se ha demostrado que hay muchísimo y ternemos el trazado y la disposición de estructuras en el poblado íbero”. Se tratarían de estructuras de la misma época que el santuario íbero, pero también se detecta que en algunos casos hay una superposición de otras estructuras posteriores de la época romana.

El concejal de Promoción Económica, Cultural y Turística, José Luis Herrera, valoraba cómo “desde el Ayuntamiento de Ciudad Real queremos poner en valor el Yacimiento de Alarcos.  Es cierto que en los últimos años no se han hecho las investigaciones necesarias, pero los vecinos deben saber la importancia que tiene este yacimiento no sólo para la ciudad, sino para entender también nuestra historia. Ahora hay 30 hectáreas excavadas, y podemos encontrar otras 300 más”.

Preguntada Macarena Fernández por la posibilidad de que se lleve a cabo toda la excavación de la zona, consideraba que se podría realizar en el futuro. “Ahora con los fondos que tenemos es difícil. Hemos pedido una pequeña campaña de intervención para comprobar algunos datos, pero es poco dinero para realizar una gran campaña. Para excavar lo que se detectado necesitaríamos muchos años”.

Los estudios realizados en Alarcos determinan que ya hubo población anterior desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo 1 d.C. continuamente en Alarcos. Esta población sería coetánea de los pobladores de los yacimientos de Sisapo, del Cerro de las Cabezas en Valdepeñas y de otros yacimientos de Andalucía y del levante español en lo que se configuraba como Oretania Septentrional

DESCUBRIMIENTOS

Javier Vallés ha detallado la intervención realizada con el georradar, destacando cómo esta metodología permite cubrir una gran extensión y adquirir datos de gran resolución a baja profundidad ya que se estima que las estructuras se encuentran a menos de un metro en una superficie de 4.836 metros cuadrados.

Se han podido observar diferentes tipos de anomalías que se interpretan como muros, suelos empedrados, acumulaciones de derrubios y tuberías de origen moderno. La calzada de la parte oriental presenta una continuidad hasta unos 19 metros desde la zona excavada donde aparece un muro transversal que pertenece a una posible vivienda. La calzada de la parte occidental continúa al menos 8 metros según las anomalías observadas. Se concluye que amabas calzadas no tienen conexión directa.

En la zona de gran pendiente, aunque la señal no es de buena calidad debido a la topografía, se han podido interpretar estructuras alineadas correspondientes probablemente a viviendas. Se han identificado dos posibles empedrados con forma rectangular que podrían corresponder a zonas de suelos o la continuidad de la calzada occidental.

En la parte alta se observan gran cantidad de derrubios y acumulaciones de escombros entre los que se diferencian alineaciones y estructuras de muros. En la parte adyacente a la muralla medieval se han observado tres grandes acumulaciones de rocas tipo derrubio o escombros. Además se ha identificado una pequeña hipérbola en algunas secciones que en planta presenta una alineación muy estrecha y clara en la parte oriental del mapa y que sube en diagonal hacia la parte central, lo que se interpreta como una tubería o cable de origen moderno.

GEORADAR

El georradar es un método geofísico que se basa en la emisión y recepción de onda electromagnética. Se trata de una técnica no destructiva que determina superficies reflectoras de onda en el interior de los medios.

El equipo consiste en un sistema de control conectado a unas antenas que se desplazan sobre la superficie del medio que se desea analizar. Estas antenas son las encargadas de emitir la energía hacia el interior del medio y de registrar las ondas que provienen de las reflexiones producidas en las discontinuidades interiores.

Así se ha realizado la campaña con una antena de frecuencia nominal de 600 MHz (11 secciones de georradar cada 8 cm de espaciado a una profundidad estimada de 1,5 metros) con la que se han realizado un total de 104 transectos y se han obtenido 1.144 secciones de georradar.

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