Gracias a toda la comunidad

A pesar de que, cuando escribimos estas líneas, el virus sigue muy presente, la situación no tiene nada que ver con la de marzo de 2020, cuando Ánthropos se puso en marcha para intentar canalizar la participación de la comunidad y ayudar en lo que pudiéramos. Ánthropos hace meses que terminó la actividad relacionada con la pandemia. Las últimas actuaciones fueron facilitar 5 medidores de CO2 (500€) a las tres residencias de mayores y personas con necesidades especiales de Herencia y a las dos de mayores de Villafranca de los Caballeros con las que se había estado colaborando en plena pandemia y, la última, fue proporcionar 6 purificadores de aire a la Residencia San Francisco y al Centro Carpe Diem (1.064€). Además, también se entregó todo el material de protección (mascarillas, epis, guantes, etc.) que se tenía almacenado.

En total Ánthropos recibió donaciones en dinero por valor de 40.642,30 € y proporcionó material a todos los centros y personas que lo solicitaron por un valor de 37.242,30 €, apoyando también la investigación frente a la Covid-19 y cubriendo algunas de las necesidades de material sanitario y de protección tanto en Herencia, como en otros pueblos y ciudades como Alcázar de San Juan, Villafranca de los Caballeros, Puerto Lápice, Ciudad Real, Malagón, Arenas de San Juan, Madridejos, Llanos del Caudillos e, incluso, hasta Madrid y Valladolid, entre otros. Desde febrero de 2021 quedaron 3.400€ pendientes de destinarlos a cualquier necesidad relacionada con la pandemia. Transcurridos los meses sin que hubiera ninguna demanda, Ánthropos decidió hacer entrega de esos 3.400€ a Cáritas Parroquial de Herencia para que atendiera las necesidades que cubren desde su labor social. De esta manera Ánthropos da por terminada su labor relacionada con la pandemia.

Ojalá no volvamos a vivir una situación tan inesperada y dramática como la de los meses de marzo y abril de 2020. Revisados esos días y semanas, que en su momento nos parecieron larguísimos y fueron muy duros por las decenas de personas que murieron en nuestra comunidad y los millones de personas fallecidas en el mundo, reconocemos la rapidísima respuesta de la comunidad para intentar ayudar en la medida de nuestras posibilidades, cada uno aportando lo que pudo. Queda esta experiencia como ejemplo de que, si ponemos en común nuestras capacidades y medios, podemos afrontar con una mayor garantía las adversidades de la vida. Y sobre todo debería quedar como referente para unir nuestras fuerzas en proyectos que nos hagan mejores, sin la necesidad y urgencia de que se produzca esta hermandad en medio de una desgracia.

Queremos pedir disculpas por las situaciones que no pudimos atender, por no haber tenido una mayor capacidad de gestión y una mayor diligencia para responder a las necesidades silenciosas de esas trágicas semanas.

Por último, queremos agradecer a todas las personas y colectivos que desde sus posibilidades hicieron lo que estuvo en su mano para facilitar la vida a los demás y para amortiguar la tragedia que estábamos viviendo. Gracias a las personas y colectivos que estuvieron en primera línea de acción: el personal sanitario, el de las residencias, las mujeres de la ayuda a domicilio, las cuidadoras de personas mayores que se dejaron el alma para intentar ayudar a los demás…

Gracias, comunidad.

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