Herencia

Hace ya cuatro años del viaje de Elías: “Perlé por el Mundo”

Cuatro años desde tu salida desde Herencia, vestido como el tradicional Perlé carnavalero, para adentrarte en una experiencia aventurera  que te llevaría a recorrer miles de kilómetros.

Echando la vista atrás lo resumes certeramente: “… que han volado estos cuatros años, ¡la verdad! Que ni yo mismo me lo creo”.

Y como las últimas vicisitudes a nivel mundial nos han hecho reflexionar sobre la “condición temporal”, ese tiempo al que tanta importancia damos, esa manera que tenemos de estructurar nuestras vivencias. La verdad es que en momentos como éstos todo  parece distorsionarse. Sin embargo, si hay algo fresco en tu memoria es aquel momento hace cuatro años cuando saliste de Herencia y recibiste el apoyo de tus paisanos previos al comienzo de tu periplo aventurero. Ese pistoletazo de salida hoy adquiere tintes más emotivos. Sin duda “un prólogo increíble para una aventura increíble”.

Tengo que decir, y van cientos de veces que lo hago, que tu actitud ante las circunstancias me sobrecogen y me llenan de una admiración que ronda, si he de ser sincero, con la sana envidia. Qué manera de enfrentarse a los acontecimientos, aunque sea en estos dramáticos momentos de incertidumbre y espera a los que tu defines como las etapas de un “viaje estático”.

Quién nos iba a decir aquél domingo de Julio de hace cuatro años que una pandemia a nivel mundial acontecería durante el transcurso del viaje. No imaginábamos  muchas otras cosas pero para ésta en concreto hacía falta mucha, mucha clarividencia. Meses de quietud donde hemos compartido la preocupación por la situación y donde hemos llorado por el dolor de los números de afectados directamente y por las familias que han padecido la impotencia de un sufrimiento inmisericorde y cruel.

Pero en momentos de soledad y de incertidumbre me asombra tu salud de  espíritu y tu optimismo contagioso. Tu estado lo reflejas en tus palabras llenas de fuerza: “No hay que dejar al miedo ni tan siquiera pasar por la mente. Y si entra, conforme entra, puede salir”.

Mi mente dibuja una estampa tuya en la soledad de un rincón malayo:

“Son las 5 de la tarde, el sol va cayendo y deja entrar sus rayos por la ventana. Es el momento de leer, de mezclar un atardecer con la lectura. Hay que hacer de este encierro algo bello. Aún así, las horas pasan lentas, y reina en las calles un silencio cargado de respeto”.

Y me quedo con una de tus reflexiones:

“…es esperanzador y hermoso ver todas las muestras de solidaridad y  hermanamiento que se están viendo en el pueblo, así como a nivel mundial. La Humanidad ha de unirse. Cada vez queda me queda más claro que el futuro pasará por respuestas globales, de la humanidad, porque los retos que nos estan llegando no son a un único país, son retos globales”.

Lo dice el cartel: “si no tienes mascarilla,no entras”.

Confieso que en momentos de confinamiento compartir contigo mensajes y videollamadas me han llenado de ánimo, paz mental y esperanza en el corazón en algunos momentos donde la fortaleza humana se resquebrajaba.

Del futuro más cercano las noticias no son muy alentadoras. Malasia sigue cerrada, Indonesia aún no abre fronteras y parece que Australia y Nueva Zelanda andarán cerradas un tiempo.

Pero bueno, ya iremos viendo.

Hoy, día de San Cristóbal, el recuerdo para tus paisanos y en unos meses volviendo a tu Herencia  para rememorar episodios de una aventura cada vez más increíble.

¡¡UN FUERTE ABRAZO!!