Herencia

Herencia a 24 de septiembre de 2020. La procesión va por dentro

Por Enrique Mora, O. de M.

Duele el vacío y el silencio
en esta tarde de feria,
en esta tarde de Madre,
en la tarde de Herencia,
en esta tarde tan dura
de este año sin cortejos
y de soledades prietas,
de tantos adioses zurcido,
de los que solos, solos se han ido
sin más ropaje que el viento,
sin más adorno y compañía
que tres enlutadas marías
sin voz y hasta sin aliento.

¡Calle Chica, calle Grande,
Colón y Lope de Vega,
huérfanas habéis quedado,
como huérfana está Herencia,
de ese mistérico abrazo
entre el Cielo y la tierra,
entre su fiesta y su historia,
entre su Hermosona y Herencia!

Sólo guerras y revoluciones
y ahora esta plaga de penas
han sido las únicas causas,
desde el albor del barroco,
que han dejado así Herencia
si su procesión mariana
más ancestral y arraiga,
toda tuya y toda nuestra.

Por dentro y sólo por dentro,
como la música callada,
como el hondo sentimiento,
como las lágrimas ahogadas,
donde la verdad anida,
donde la razón tropieza
y el corazón verdea
en racimos de esperanza.

Por dentro y sólo por dentro
procesionen los andares
del corazón desnudado,
sincero y derrotado,
de sus hijos con su Madre.

Por dentro y sólo por dentro,
donde no nos vea nadie,
como los tórtolos novios
celosos de intimidades.

Por dentro y solo por dentro
caminen romeros los pasos
de la pasión herenciana
en este septiembre troncado
en el que el pueblo camina
a la merced deseada.

Por dentro y sólo por dentro,
sin más papeles que el aire,
sin más razón ni bandera
que la verdad verdadera
sin puño que lo recalque.

Por dentro y solo por dentro
para no estorbar a nadie
y embelesarme contigo
en derrota compartida
que conoces como Madre.

Por dentro y solo por dentro,
donde se encuentra la calma
y la procesión va urdiendo
la esperanza del mañana.

Por dentro y solo por dentro,
verdad con verdad,
alma con alma.

Septiembre se va contigo
como al lagar el racimo
para que brote el milagro
del nuevo vino de la vida
del mañana renovado.

Septiembre se va contigo
y con él su veinticuatro
y con él también partido
ese pellizco divino
de vivas y aplausos callados.

Septiembre se va contigo
lloroso y desconsolado,
pues se han llevado a su Señora
y se ha quedado anonadado.

Septiembre grita a septiembre
como la madre en un parto
donde el dolor nunca vence
al canto del alumbrado.

Septiembre, siempre septiembre
de Mercedes y herenciano
de perpetua alcaldía
sin más patrón ni más guía
que tu santo escapulario.

¡Septiembre, siempre septiembre,
de Mercedes cautivado!
Y dejo la voz al grito
de la tradicional plegaria
en la que tu pueblo te adora y en la que Tú te regalas:

¡Oh Virgen benditísima! con tanta verdad llamada de la Misericordia, tenla siempre, te suplicamos, de esta villa querida de Herencia, que tiene puesta en Ti toda su esperanza.

Preserva a todos sus hijos e hijas de los infinitos peligros del alma y del cuerpo, que jamás falte en ella el tesoro de la fe.

Dulce Madre de la Merced, ampáranos bajo el manto de tu maternal protección; protege a nuestras familias, bendice nuestros campos y viñas, remedia nuestras necesidades y alienta nuestra flaqueza.

Gloria eres de esta villa que te aclama su Patrona; eres su alegría, pues siempre la favoreciste en toda adversidad y eres el honor del pueblo herenciano que se ennoblece con tu Patrocinio.

Bendícenos como Madre amorosa y no nos niegues nunca tus mercedes. Amén.

Enrique Mora González O. de M.