Herencia

Una calle de Herencia en homenaje a la persona de Eugenio “El Sacristán”

El pasado 21 de mayo, durante la celebración del pleno municipal, se aprobó por unanimidad denominar como calle Eugenio El Sacristán, el vial conocido como Camino de Quero en reconocimiento a los valores que a lo largo de su vida han representado una de las personas más queridas de la población y hoy, 18 de octubre, se ha hecho el acto oficial de reconocimiento y colocación de los nuevos letreros que a partir de ahora lucirán en la calle dedicada a su memoria.

Eugenio Díaz-Pavón

“Un hombre de paz”, tal y como ha declarado el alcalde, Sergio García-Navas, y que lo ha sabido transmitir en su vida laboral en la cooperativa San José, de la cual fue durante presidente durante años Eugenio Díaz-Pavón, o en la iglesia parroquial “Inmaculada Concepción”, donde ejerció de sacristán durante toda una vida  y en la iglesia, al igual que en su vida familiar que hoy, orgullosa, acompañaba a Eugenio en el momento de descubrir la placa con su nombre en la calle que a partir de ahora se denominará como calle “Eugenio Sacristán” en su honor.
Eugenio también ha destacado a lo largo de toda su vida por su unión a la parroquia “Inmaculada Concepción” dónde ejerció las labores de sacristán durante más de 40 años. Así, gracias a su experiencia y vivencias en lo religioso en general y de la parroquia en particular, fue un colaborador fundamental del libro “Memoria y camino”, que recoge la historia de la parroquia.
Su labor también fue fundamental en la protección y cuidado del patrimonio litúrgico de la parroquia, así como del patrimonio inmaterial de Herencia, pues su memoria fue esencial en la recuperación de la vivencia del Carnaval de Ánimas de Herencia, lo que lo convierten hoy en el único Carnaval de Ánimas de España declarado como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Por ello, el grupo de Ánimas, junto con la asociación Carnaval de Herencia, D.O., le hicieron entrega de la insignia honorífica de las ánimas durante el funeral de ánimas celebrado el pasado martes del Ofertorio con una iglesia llena que rompió en un enorme aplauso en el momento de su entrega.